“Solo sé que era ciego y ahora veo”

 Fresco del siglo Xi, en la iglesia italiana de San Angelo in Formis en el que se puede contemplar la escena del evangelio de Juan 9, de la curación del ciego de nacimiento.

(Una respuesta al efecto Dunning–Kruger sobre la ignorancia y el verdadero saber)

Evangelio de Juan, 9:

Al pasar vio un hombre ciego de nacimiento.  Los discípulos le preguntaron: —Rabí, ¿quién pecó para que naciera ciego? ¿Él o sus padres? [los judíos creían que quien pecara sería castigado en esta vida con algún mal]

 Jesús contestó: —Ni él pecó ni sus padres; ha sucedido para que se revele en él la acción de Dios. Mientras es de día, tenéis que trabajar en las obras del que me envió. Llegará la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo. Dicho esto, escupió en el suelo, hizo barro con la saliva, se lo puso en los ojos y le dijo: —Ve a lavarte en la piscina de Siloé –que significa enviado–. Fue, se lavó y volvió con vista.

Los vecinos y los que antes lo habían visto pidiendo limosna comentaban: —¿No es este el que se sentaba a pedir limosna? Unos decían: —Es él. Otros decían: —No es, sino que se le parece. Él respondía: —Soy yo. Así que le preguntaron: —¿Cómo se te abrieron los ojos?  Contestó: —Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo que fuera a lavarme a la fuente de Siloé. Fui, me lavé y recobré la vista. Le preguntaron: —¿Dónde está él? Responde: —No sé. Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego  –era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos–.  Los fariseos le preguntaron otra vez cómo había recobrado la vista. Les respondió: —Me aplicó barro a los ojos, me lavé, y ahora veo. Algunos fariseos le dijeron: —Ese hombre no viene de parte de Dios, porque no observa el sábado. Otros decían: —¿Cómo puede un pecador hacer tales señales? Y estaban divididos. Preguntaron de nuevo al ciego: —Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos? Contestó: —Que es profeta.  Los judíos no acababan de creer que había sido ciego y había recobrado la vista; así que llamaron a los padres del que había recobrado la vista  y les preguntaron: —¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?  Contestaron sus padres: —Sabemos que este es nuestro hijo y que nació ciego; cómo es que ahora ve, no lo sabemos; quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Preguntadle a él, que tiene edad y puede dar razón de sí. Sus padres dijeron esto por temor a los judíos; porque los judíos ya habían decidido que quien confesara a Jesús como Mesías sería expulsado de la sinagoga. Por eso dijeron los padres que tenía edad y que le preguntaran a él.

 Llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: —Da gloria a Dios. A nosotros nos consta que aquél es un pecador. Les contestó: —Si es pecador, no lo sé; una cosa me consta, que yo era ciego y ahora veo.  Le preguntaron de nuevo: —¿Cómo te abrió los ojos?  Les contestó: —Ya os lo he dicho y no me creísteis; ¿para qué queréis oírlo de nuevo? ¿No será que queréis haceros discípulos suyos? Lo insultaron diciendo: —¡Discípulo de él lo serás tú!, nosotros somos discípulos de Moisés. De Moisés nos consta que le habló Dios; en cuanto a ése, no sabemos de dónde viene. Les replicó: —Eso es lo extraño, que vosotros no sabéis de dónde viene y a mí me abrió los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino que escucha al que es piadoso y hace su voluntad. Jamás se oyó contar que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si ese hombre no viniera de parte de Dios, no podría hacer nada.  Le contestaron: —Tú naciste lleno de pecado, ¿y quieres darnos lecciones? Y lo expulsaron. 

Oyó Jesús que lo habían expulsado y, cuando lo encontró, le dijo: —¿Crees en el Hijo del Hombre? Contestó: —¿Quién es, Señor, para que crea en él? Jesús le dijo: —Lo has visto: es el que está hablando contigo.  Respondió: —Creo, Señor. Y se postró ante él.  Jesús dijo: —He venido a este mundo a entablar un juicio, para que los ciegos vean y los que vean queden ciegos. Algunos fariseos que se encontraban con él preguntaron: —Y nosotros, ¿estamos ciegos?  Les respondió Jesús: —Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís que veis, vuestro pecado permanece.

Breve explicación

Guiaré a los ciegos por camino que no sabían, les haré andar por sendas que no habían conocido; delante de ellos cambiaré las tinieblas en luz, y lo escabroso en llanura. Isaías 42:16

[Jesús dijo:] Yo soy la luz del mundo. Juan 9:5


¡Ese día Jesús había curado a un ciego! Milagro que, como la mayoría de los milagros, tiene un doble significado. Primeramente era el cumplimiento de la profecía que anunciaba que el Mesías devolvería la vista a los ciegos (Isaías 29:18; 35:5). También es un signo que nos revela a Jesús como la luz del mundo.
Ese hombre era ciego desde su nacimiento. Los discípulos le preguntaron quién había pecado, pero Jesús no siguió sus razonamientos inútiles sobre las causas de esa desgracia. Mostró que siempre hay un remedio dado por Dios: él puede liberar, pues no hay ningún obstáculo al despliegue de su gracia.

La ceguera de ese hombre hace referencia a otro tipo de ceguera. Jesús vino a este mundo “para que los que no ven, vean, y los que ven, sean cegados” (Juan 9:39). Las personas que “no ven” son las que reconocen su miseria y la necesidad de que Dios las salve. Jesús vino para que ellas puedan “ver”, al confiar en él. En el evangelio, ver es una consecuencia de la fe.

A las personas que creen ver y saber todo, su pretensión y propia justicia les impide creer en el Señor y recibir la luz divina. ¡No pueden discernir la belleza de la persona de Jesús!

El Señor Jesús ordenó al ciego ir a lavarse al estanque de Siloé, que significa «enviado». ¡El ciego obedeció y recobró la vista! Para ver, espiritualmente, primero hay que creer. Cada uno de nosotros está invitado a ir a Jesús, el Enviado de Dios.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.