El racismo nacional

Black-Lives-Matter

Julio es el Mes de la Toma de Conciencia sobre las Enfermedades Mentales de las Minorías. ¿Qué es eso? Un empeño muy necesario e inaplazable si queremos alejarnos del precipicio que rondamos peligrosamente.

Es una tarea humanitaria divulgarlo. Porque para adquirir la conciencia que nos lleve a eliminar prejuicios y ayudar a los más necesitados y desvalidos en su dignidad y su salud, hay que quitar el estigma que la sociedad y sobre todo las minorías mismas –¿ha visto algún anuncio de medicinas para la depresión donde el deprimido o la deprimida sean de la raza negra?– se han impuesto por sufrir una enfermedad mental y respaldarlos en la búsqueda de tratamiento, medicamentos y terapia para la depresión, ansiedad, estrés postraumático, esquizofrenia, bipolar, psicopatía, estado de pánico, fobias, y otros trastornos muy comunes.

El Departamento de Salud advirtió que las minorías tienen menos probabilidades de recibir un diagnóstico y el tratamiento adecuado de enfermedades mentales; tienen menos acceso a los servicios de salud mental; a menudo reciben asistencia sanitaria de la peor calidad; están insuficientemente representadas en las investigaciones que se realizan sobre estos males.

Una de cada cinco personas padece de alguna enfermedad mental, los negros y los hispanos no son una excepción. Dada su experiencia de vida discriminada y en su mayoría pobre –no porque no quieran trabajar y sean vagos, como repiten los republicanos, sino porque se les niega muchos puestos de trabajo, se les desprecia y considera inferiores, y así como astutamente quieren siempre readjudicar distritos electorales para impedirles votar, los van marginando a las periferias– puede ser que las padezcan más.

Tomemos el caso del francotirador Micah Xavier Johnson, afroamericano de 25 años, que mató a cinco policías e hirió a siete el 7 de julio en Dallas, Texas.

El fuego se inició cerca de las 9 p.m. cuando el movimiento “La vida de los negros importa” llevaba a cabo una manifestación pacífica en protesta por los asesinatos de dos hombres negros a manos de agentes de la policía en Minnesota y Louisiana. Philando Castile y Alton Sterling no eran criminales. Castile era supervisor de un comedor escolar en St. Paul; el personal del colegio y los niños lo querían mucho y han sufrido un gran shock por su muerte injusta, que han visto todos en el vídeo grabado.

Sterling vendía CDs en el estacionamiento de una tienda de Baton Rouge. Mirar los vídeos de estos dos brutales homicidios a quemarropa es una prueba irrefutable de racismo. Si los dos hombres hubieran sido blancos no los hubieran matado. Y no lo digo yo, lo dijo el gobernador de Minessota, Mark Dayton, que llama el asesinato de Castile algo “absolutamente atroz a todos los niveles… Castile estaría vivo si no hubiera sido negro”. En el caso de Sterling, lo único que decía mientras dos policías lo tiraban al suelo y lo agarraban brutalmente contra el piso era: “¿Qué he hecho mal?”. Parece que como respuesta, uno de los policías sacó su pistola y con el cañón puesto en su pecho le disparó entre cuatro y seis balazos. Y lo que la policía hizo con la mujer y la hija de cuatro años de Philando Castile mientras éste se desangraba hasta la muerte en el vehículo, demuestra aún más la crueldad con que muchos agentes tratan a las personas de la raza negra. Pero ella logró transmitirlo todo en Facebook Live. En cuestión de minutos el hecho saltó de las Redes Sociales a la television.

Grandes comunidades negras ya habían salido a protestar en Baton Rouge, al día siguiente era St. Paul, le siguieron Georgia, Missouri, Chicago, Tennessee, Dallas.

Según el jefe de la policía de Dallas, David Brown, el francotirador djo que “estaba molesto con los blancos y quería matar blancos, sobre todo a los oficiales de policía blancos”. También dijo que “el fin está cerca”, que tenía “rabia con el movimiento La vida de los negros importa y que “la ciudad entera está llena de bombas que van a estallar”, algo que era mentira. Johnson sirvió en la Reserva del Ejército y pasó varios meses en Afganistán, de donde regresan los veteranos padeciendo, en su mayoría del trastorno por estrés postraumático.

El precipicio social de rondamos tiene tres causas: las enfermedades mentales, la venta de armas de fuego y el racismo.

Johnson murió. Pero puede que surjan francotiradores blancos en otras ciudades.

Cuidado con Donald Trump y su tráfico de tuits con redes supremacistas blancas y neonazis que acaba de destapar The New York Times el miércoles 13. No dejen de leer el alucinante artículo For Whites Sensing Decline, Donald Trump Unleashes Words of Resistance (Para los blancos que se sienten en declive, Donald Trump desata palabras de resistencia), de Nicholas Confessore.

Como Hitler, Trump padece de un grave trastorno mental. No lo indica el artículo, pero debo decir que ese es periodismo investigativo del mejor, y ¿a tiempo?

 

 

 

 

 

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